“Fumar es un placer, genial, sensual” (Canción de Sarita Montiel).

Por: Joaquín Reyes Posada
Fotos: Pixabay y Archivo personal
No es verdad la afirmación contenida en ese bello tango que inmortalizó la cantante española. Con todo respeto, pero el tabaco rubio, negro o de cualquier color contiene más de cuatro mil sustancias letales, toxinas que atacan el organismo y destruyen células vitales. Verdad de a puño, una perogrullada que todo el mundo conoce. Pero la considero esencial para abrir una discusión sobre el peligro de fumar. En colegios y universidades deberían programarse con frecuencia sesiones didácticas, mostrando en video los aterradores afectos sobre el aparato respiratorio a causa de un humo letal navegando en su interior.

En mi experiencia, tengo que decir que comencé a hacerlo a los 15 años. Un día mi padre me sorprendió con el cigarrillo marca Pielroja en la boca y fue tanto el miedo y la vergüenza con él, que dejé por un tiempo prudencial esa criminal costumbre. Pero el “diablo es puerco” -como decía el papá de Betty la fea-, y retomé el hábito hasta la fecha en que mi progenitor falleció y por él, prometí dejar de fumar. De eso hace 52 años, diez meses y catorce días.
Mi hermano Mauricio, abogado y cuentista, mi ejemplo e inspiración en el gusto por la escritura, prometió que si el hombre descendía al territorio enigmático y abrupto de la luna, dejaría para siempre el vicio de fumar, que se convertiría en adalid de la fuerza de voluntad para que otros miembros de la familia y entre sus amigos, se propagara la iniciativa de apagar para siempre el cigarrillo. Y cumplió el 20 de julio de 1969. Apague el cigarrillo y vámonos, pero para siempre, aléjese de tan tremendo castigo pulmonar que cobra muchas vidas. El apagó, yo apagué, ustedes estimados lectores podrán apagar sus cigarrillos siguiendo el ejemplo de mi querido hermano.
En Colombia, gracias a la Ley 1335 de 2009, conocida como antitabaco que prohíbe fumar en áreas públicas cerradas y espacios de trabajo, propicia un ambiente 100 % libre de humo de tabaco. Es la estrategia impuesta en el camino de reducir la exposición al humo asesino y devastador para la salud y la capacidad pulmonar de las personas. De igual manera, se debe prohibir el uso de vapeadores, sustitutos nocivos del tabaco. Al promulgar esta ley, de seguro se han logrado resultados importantes, pero aún falta crear conciencia para que ojalá, tengamos un mundo libre de cigarrillo, tabaco muy usado en Cuba y de todas las formas asociadas a la desventurada práctica de fumar. Sé de personas que fuman Te en pipa, cuando se les ha acabado el tabaco original de este objeto que han usado escritores y políticos quizá para generar una supuesta atractiva personalidad, como es el caso de Ernest Hemingway, Pablo Neruda, Albert Einstein, entre muchos otros.

Las Asociaciones Mundiales de Lucha contra el Cáncer, buscan llamar la atención sobre el peligro que causa el tabaco, la protección a los menores y la educación para que no fumen o dejen de hacerlo, la advertencia sobre el alarmante número de niños que respiran un aire contaminado por el humo de cigarrillo, convencerlos de los beneficios de la respiración sana al No Fumar.
Colofón para los aún fumadores. Intenten imaginar que cada cigarrillo equivale a días y días de nefastos perjuicios. También piensen en cómo sería su vida conectados a un tubito plástico, la cánula nasal que vierte oxigeno a pacientes diagnosticados con Epoc, Enfermedad Pulmonar, Crónica, Obstructiva, que podría mejor significar Estado Pulmonar, Óptimo, Conveniente. Espero que al leer estas reflexiones, si se encuentra fumando lo piense bien, apague el cigarrillo y arroje la cajetilla con los fósforos, al lugar que se merecen, el cesto de la basura.

