Según la Cámara de Cosmética y Aseo de la ANDI[1], en Colombia, el gasto en belleza y cuidado personal creció 11,8% en el último año registrado, con categorías como protección solar y dermocosmética subiendo hasta 30%
En Colombia, hablar de «rutina facial» en una conversación entre hombres todavía genera escepticismo. La piel masculina, sin embargo, no tiene ningún privilegio biológico que la haga inmune al desgaste: es más gruesa que la femenina, sí, pero también recibe una agresión diaria que muchas mujeres no enfrentan, el afeitado, además del estrés ambiental, la falta de sueño y, casi siempre, muy poco protocolo de cuidado más allá del jabón del cuerpo.
De hecho, la piel masculina suele ser aproximadamente un 20% más gruesa que la femenina y presenta poros y glándulas sebáceas de mayor tamaño, características asociadas a la acción de la testosterona. Aunque esto puede retrasar la aparición visible de algunas señales de envejecimiento, también favorece el exceso de grasa, las impurezas y la irritación derivada del afeitado.
A esto se suma el afeitado, una práctica cotidiana que puede alterar la barrera protectora de la piel y favorecer la resequedad, la sensibilidad y el enrojecimiento si no existe una rutina básica de cuidado posterior.
Ese vacío es justamente el que buscan cerrar marcas de cosmética vegana como RINGANA, especializada en fórmulas frescas, con rutinas pensadas específicamente para la piel masculina.
Con esa premisa, la marca propone una rutina de tres pasos, fácil de sumar a la vida diaria de cualquier hombre, sin vueltas ni complicaciones:
Paso 1: resetear la piel, no solo lavarla
Todo empieza por una limpieza que no reseque; para ello, se recomienda usar jabones con ingredientes como aceite de comino negro, para que, además de retirar impurezas sin alterar la barrera natural de la piel, la dejen lista para el afeitado o el resto de la rutina. Es un paso que muchos hombres se saltan y van directamente a la crema, o no lo hacen nunca, cuando en realidad es la base de todo lo demás.
Paso 2: la hidratación que sí nota la diferencia
Después del afeitado, la piel masculina suele quedar sensible y enrojecida. Ahí es donde funcionan mejor los bálsamos e hidratantes tipo after-shave formulados con aceites vegetales como el de higo chumbo (nopal) y el de cáñamo, ricos en ácido linoleico, un componente que ayuda a calmar el enrojecimiento y a nutrir la zona de la barba sin dejar sensación grasosa. Algunas fórmulas como el FRESH moisturiser for men suman jengibre y cafeína, esta última reconocida por el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH)[2] como un vasoconstrictor que ayuda a reducir la hinchazón, de ahí que también sea uno de los activos más usados contra la fatiga visual, junto con centella asiática, un ingrediente que actúa en la regeneración de tejido.
Para el contorno de ojos, zona que delata las noches cortas y el estrés más rápido que ninguna otra, los sérums con cafeína y antioxidantes como el árnica mejoran la microcirculación y reducen las bolsas y las ojeras.
Paso 3: la apuesta antiedad, cuando toca
Para pieles maduras, algunos sérums combinan péptidos con ácido hialurónico y extracto de centella asiática. La ciencia detrás de este ingrediente es de las más estudiadas en dermatología: sus compuestos activos han mostrado efectos sobre la producción de colágeno y la reparación de tejido dañado, de acuerdo con lo señalado por el NIH[3].
El verdadero cambio está en el hábito
Ningún sérum reemplaza cinco minutos de constancia. La brecha entre el cuidado femenino y el masculino no es biológica, sino cultural, y romperla no exige una rutina de diez pasos ni gastar una fortuna: exige, simplemente, dejar de tratar la piel como algo que «no es cosa de hombres».
[1] Cada colombiano gasta un promedio de $449.000 al año en productos de belleza
[2] Caffeine’s Vascular Mechanisms of Action
[3] A Systematic Review of the Effect of Centella asiatica on Wound Healing

