EL PODER DE LA ACTITUD

EL PODER DE LA ACTITUD

Cuando nos suceden cosas malas, no debemos permitir que esas situaciones nos roben nuestra alegría. Les comparto las claves para mantener una actitud positiva. 

POR JOYCE MEYER / FOTOS PIXABAY

Nadie te puede hacer tener una mala actitud si tú no quieres, pero también hay que aclarar que las actitudes, buenas o malas, comienzan en los pensamientos. Efesios 4:22-24. “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

Cuando nacemos de nuevo aceptando a Jesucristo en nuestro corazón, recibimos la naturaleza divina y esto significa que podemos elegir cómo comportarnos. Al tener una nueva actitud mental y espiritual, cada día debemos tomar la decisión y determinar que pase lo que pase, no nos dejaremos llevar por el enojo o el desánimo. Así como necesitamos comida para que nuestro cuerpo siga funcionando, mantenemos el hábito de alimentar nuestro espíritu con la Palabra de Dios, y pasamos tiempo con Él cada día, porque esto nos ayudará a comportarnos bien, a pesar de las circunstancias.

Los aviones tienen un dispositivo que se llama indicador de actitud (también cuentan con uno de altitud). Este instrumento muestra la posición de la nave en el horizonte. El horizonte representa lo normal o el promedio. Cuando el avión sube, se dice que tiene una actitud de ascenso. Si ocurre al contrario, está en una actitud de descenso. Si tenemos una buena actitud, nuestra vida ascenderá, como el avión, y la gente disfrutará estar a nuestro alrededor; pero si nuestra actitud baja por el pesimismo, la ira o el desaliento, pensando en lo que no tenemos, en lo que no nos gusta… o en lo injusto que es todo, tendremos una actitud de descenso, nuestra vida andará por debajo del horizonte que es lo normal. Por encima de esa media es mejor de lo normal, por debajo, peor de lo normal.

La actitud del avión puede ser cambiada por el piloto y, en nuestra vida, nosotros somos el piloto y podemos decidir hacer los ajustes correspondientes en cada situación. Estamos en capacidad para decidir pensar en todo lo que tenemos en lugar de lo que nos falta. Pensemos en nuestras bendiciones, todos las tenemos, no hay nadie que no tenga algo por lo cual estar agradecido. Enfrentamos problemas y desafíos, tal vez estamos pasando por un mal momento, y lo que debemos hacer es orar, enfocarnos en lo que es bueno y por lo cual estamos agradecidos.

Caín estaba deprimido porque a Dios no le agradó su ofrenda. Génesis 2:5. “Pero a Caín y a su ofrenda no las miró Dios con respeto ni consideración, así es que Caín estaba extremadamente enojado, indignado, y se veía triste y deprimido”. Las actitudes se ven, es como si nuestros pensamientos se pudieran ver por fuera, afectan nuestro lenguaje corporal, se ven en la expresión de nuestro rostro, así que las actitudes no siempre se pueden esconder. El tener una buena actitud nos va a ayudar mucho, el no tenerla nos perjudicará. Génesis 4:6. “Y el Señor le dijo a Caín: ¿por qué estás enojado?, ¿por qué te ves decaído, triste y abatido? ¿No pudiste haber elegido hacer lo correcto?”. Caín tomó la decisión de no hacer lo correcto, estaba tan enojado que terminó matando a su hermano.

Todos podemos decidir tomar las decisiones correctas que traerán bendiciones a nuestras vidas. Por eso no asumamos malas actitudes por celos frente a otra persona a la que le va bien porque ha tomado buenas decisiones en su vida.

Me gustaría decir que todos tenemos una maravillosa actitud de ascenso y que estamos tan bendecidos, y no dejamos que los problemas nos agobien, pero no es verdad. Para unos sí, para otros no. Hoy es el día de tomar una decisión y escuchar lo que Dios nos está diciendo a cada uno. La actitud tiene mucho que ver con la calidad de vida que llevamos. Prefiero tener un empleado con menos talento pero con una buena actitud, que otro que lo puede hacer casi todo pero con muy mala actitud. Todos amamos pasar tiempo con alguien que tiene una buena actitud; y a nadie le gusta tener cerca a alguien con una actitud de descenso.

Lo primero que debemos hacer para sacarle provecho a esta enseñanza es evaluarnos. ¿Qué clase de actitud tenemos normalmente? Todos pasamos malos ratos pero debemos procurar que la mayor parte del tiempo estemos por encima del horizonte. Cuando no mantenemos una buena actitud, no nos sentimos bien, y no es culpa de quienes nos rodean, porque somos nosotros los que decidimos cómo reaccionar frente a lo que está sucediendo. No debemos desquitarnos con quienes están a nuestro alrededor, más bien, hablemos con Dios: “Yo no me siento bien hoy y estaré tentada a responder y reaccionar de mala manera, así que mejor tomo distancia para evitar encontrones, necesito que tu Santo Espíritu sea el filtro de mis emociones, de mis sentimientos, de mis reacciones y de mis palabras”.

Estas son las claves que debemos saber y recordar:

  1. Mantener la actitud correcta es más fácil que recuperar la actitud correcta. Si aprendemos a hacer de la buena actitud un hábito, será más fácil sortear las situaciones difíciles que se puedan presentar. Si vivimos con una mala actitud, será más normal permanecer de mal humor, ofender a otros; y tratar de subir de este lugar más bajo a una posición de ascenso es más complicado. Mantengamos la actitud correcta en todo tiempo, en cada situación. El apóstol Pablo siempre oró para que las personas pudieran permanecer con buen ánimo, a pesar de los problemas. Él oraba para que todos pudieran perseverar, a pesar de las dificultades. Todos queremos que el problema se vaya, pero no todos los problemas se solucionan. Es la manera como crecemos y maduramos en Dios y nos hacemos más fuertes. Sentirnos miserables es una opción. John Maxwell dijo: “Las circunstancias no determinan quién es usted, sino que revelan lo que usted es”. Nunca sabemos cómo vamos a reaccionar, hasta que somos presionados. Podemos pensar que somos pacientes, pero en realidad solo lo sabremos cuando seamos sometidos a prueba y ahí veremos cómo nos comportamos.
  2. La tormenta por la que está atravesando no dura para siempre. Las malas noticias se vuelven buenas, cuando cambiamos nuestra actitud. Siempre me digo: “Esto también pasará”. Ya hemos superado muchas situaciones difíciles en el pasado, y pudimos haber desperdiciado mucha energía, paz y tranquilidad, en lugar de dejarlo en manos de Dios para que él lidiara con el problema. Está perfectamente bien disfrutar su vida mientras el Señor trata con sus problemas. No tenemos que sentirnos desdichados porque atravesamos por dificultades, mejor debemos orar por esa situación y entregársela a Dios. Oremos y echemos nuestra ansiedad y angustia sobre Dios que tiene el control de todo. También me gusta decir: “Esto terminará bien”. Debemos permanecer despiertos para escuchar la voz del Espíritu Santo y dejar que nos hable.
  3. No tome decisiones importantes cuando esté pasando por un mal momento. Las emociones son volátiles al atravesar por dificultades. Dejemos que las emociones disminuyan y luego decidamos cuál es el mejor camino y qué podemos hacer. Debemos permanecer determinados a tener la actitud que Dios quiere que tengamos. No nos permitamos tomar decisiones emocionales que tal vez luego lamentaremos.
  4. Siempre debemos estar conectados a nuestra torre de control que es Dios. No dejemos que los problemas nos alejen del Señor. Pasemos más tiempo con Él, clamemos, busquemos su consejo, su guía; no nos aislemos sintiendo pena propia. Solo conectados con la torre podemos mantener una actitud de ascenso.
  5. Mantengamos la situación en perspectiva. Es la forma en que decidimos ver las cosas. Cuando vivamos una tormenta en nuestra vida debemos pensar: “Quisiera que esto no hubiera sucedido, pero pudo ser peor”. Nuestros tiempos están en manos de Dios. Muchas veces cuando las cosas no ocurren como esperamos, probablemente Dios nos está salvando de alguna situación peor, por eso mas vale que tengamos siempre una buena actitud y confiemos en que Dios siempre está haciendo lo mejor para nosotros.

Tener una buena actitud no significa que neguemos los problemas, significa que creemos que Dios es más grande que esos problemas. Es tener fe, creer y confiar en Dios, en su Palabra y en sus promesas. Nunca se den por vencidos con el Señor porque Él nunca se rendirá con ustedes.

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