Este artículo no va dirigido a un amplio número de lectores, soy consciente que son pocas las personas que tienen entre sus aficiones diarias, resolver los crucigramas que consiguen tener a la mano, aunque en Europa crece cada día el número de aficionados. En los periódicos, las revistas culturales o en internet. Desde muy joven, los crucigramas formaban parte del entretenimiento en mi familia, mi madre no perdonaba cuando algún día se le pasaba sin darle solución a las preguntas, a intervenir en ese cruce de las palabras que a veces llevaban a la investigación.

Por: Joaquín Reyes Posada
Fotos: Pixabay y Archivo personal.
Día tras día los crucigramas forman parte de la vida cotidiana, son tan útiles para adquirir conocimientos y tan divertidos, que se vuelven un juego cuando se trata de saber quién fundó determinada ciudad, inventó la pólvora, la rueda o la penicilina. También, cuál es el río más largo del mundo, el símbolo químico del curio, el poeta que en alguna ocasión dijo: “Entre más conozco a los hombres más quiero a mi perro”.
En muchas publicaciones, vienen en hoja parte los resultados de los crucigramas. Me parece que eso es casi lo mismo que poner en las Pruebas Saber para los bachilleres, la solución de las preguntas en una sección aparte, al final del cuadernillo que se le entrega el día de la prueba. Es más importante no publicar la solución, para de esa manera incentivar el espíritu de investigación.
ALGO DE SU HISTORIA
Su creación se debe al periodista inglés Arthur Wynne, quien trabajando para el periódico New York World de Estados Unidos, publicó el 21 de diciembre de 1912 un tipo de rompecabezas llamado Word-Cross que significa Palabra Cruz.
En España las revistas de pasatiempos como QUIZ se han convertido en pioneras de este tipo de entretenimiento, sus publicaciones periódicas han popularizado el crucigrama, que se ha convertido en pan cultural de cada mañana, después del desayuno.
El reto que imponen las palabras es el motor que incentiva la imaginación, el archivo de conocimientos personales y la destreza para investigar en diccionarios y enciclopedias para hallar soluciones complejas pedidas en el cuestionario, más aún cuando es necesario desentrañar las trampas que vienen en la formulación de la pregunta en los crucigramas blancos y silábicos tradicionales, hasta formatos más complejos e innovadores sólo para desafiar a los más expertos.
Hay de todo, como en botica. Su publican crucigramas clásicos o especializados con variados niveles de dificultad, que se compadecen con el grado de educación y cultura de quien los resuelve, dentro de una gama de preferencia que van desde crucigramas históricos, geográficos, artes plásticas, ciencia, hasta ecología, gastronomía, vida cotidiana. Las personas acuden a librerías o kioscos de revistas para comprar en formato impreso o para quienes la era moderna ofrece gran riqueza de contenidos, prefieren estos juegos de palabras en formato digital.
Las ediciones impresas y digitales hacen posible dedicar un tiempo a esta labor educativa, reto lingüístico que ojalá se mantenga vigente a lo largo de muchas generaciones. No importa si los crucigramas se ofrecen en papel o en la pantalla del computador, el ejercicio intelectual es el mismo. Los amantes de este pasatiempo lo saben al poner a prueba su capacidad y su ingenio para disfrutar el placer de encontrar las palabras cruzadas de un agradable crucigrama diario.



