Ha dedicado gran parte de su vida a adquirir conocimiento para enseñar a otros y aplicar en diferentes facetas de su existencia todo lo aprendido.
FOTOS JUAN CARLOS GUERRERO BELTRÁN
“De los 195 países que tiene este planeta he recorrido 24 naciones incluyendo nuestro maravilloso territorio: Ecuador, Venezuela, Chile, Perú, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, España, Alemania, Suiza, Canadá, Estados Unidos, Holanda, India, Egipto, Tailandia, Marruecos, Grecia, Italia, República Checa, Portugal y Emiratos Árabes Unidos. Cada uno de los países visitados tiene su encanto. Italia con poblaciones espectaculares, historia, gastronomía, lo gentil de su gente. De España, es maravilloso recorrer Madrid, Sevilla, Barcelona… pero no hay como Colombia, no la cambio por nada”.
“Mi próximo periplo es el de los tres imperios. Lo elegí como mi destino más próximo, porque quiero conocer la evidencia de cómo el desarrollo de la mente humana se ve plasmado en los avances tecnológicos, el manejo de los proyectos internacionales, su cultura milenaria en la filosofía, medicina, arte y ciencia”.
Así habla Alfredo Pupo Gómez, hijo de San Marcos, en el departamento de Sucre. Un paraíso por descubrir en su flora, fauna y con un potencial humano inconmensurable. “Nací en La Perla del San Jorge, como la conocen por tener una ubicación privilegiada en la región del rio San Jorge, al igual que la Ciénaga de San Marcos, también conocida como La Ciénaga Grande del San Jorge. Estos recursos hídricos son un gran potencial para el desarrollo turístico y económico de la región, pero es una riqueza latente en espera de un líder visionario que impulse este renglón de la economía; no requiere de grandes inversiones, sino de canalizar los recursos de las entidades nacionales y departamentales, al igual que potenciar desde el currículo la mente de la juventud actual y de las nuevas generaciones”.
Viene de la provincia y es un visionario con ganas de comerse el mundo. Y como dice la canción, le faltan horas al día para hacer todo lo que su alma, su empuje, su disciplina y su formación lo impulsan a ejecutar. Desde muy joven ha crecido con esa grandeza. “Aun cursando mis estudios secundarios fundé un movimiento social de juventudes; este grupo prestaba asesoría académica a la población adulta de un barrio de invasión en Sincelejo. También apoyé la Junta de Acción Comunal, organicé un dispensario de medicamentos con asesoría en salud para la población marginada, y suministro de alimentos y vestidos donados por otras entidades”.
“En Tunja pertenecí al Club Rotaract y llegué a ocupar la presidencia nacional de los Clubes Rotaract. Entre otros cargos, trabajé como docente en las universidades Externado de Colombia, en la Universidad Militar, La Gran Colombia, Universidad Inca, Universidad Libre, en esta última estuve al frente del Centro de Investigaciones en la Facultad de Ciencias Administrativas y Contables. Fui Subdirector de Ciencia y Cultura en el Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá. Como supervisor de educación en la Localidad de Suba fundé la Mesa de Educación Ambiental. Llevamos más de veinticinco años trabajando en pro de crear conciencia en ecosostenibilidad. Esta causa ha trascendido el ámbito nacional e internacional con resultados muy satisfactorios. Fui nombrado Maestro de Maestros en la Dirección Educativa de la Secretaría de Educación para ascensos en la carrera docente”.
HOTEL RURAL LA ESPERANZA
Todo este bagaje en su formación y su experiencia lo viene aplicando en el Hotel Rural la Esperanza, ubicado en las montañas de Suesca, Cundinamarca. “Este sueño se fue haciendo realidad por el pedido de muchos amigos que me solicitaban el préstamo de mi casa de campo -donde es hoy el hotel-, para venir con su familia y amigos y desconectarse del ajetreo de la ciudad. Les cautivaba la tranquilidad y el paisaje, a pesar de tener en ese entonces solo lo básico, todo era demasiado incipiente, pero aun así les encantaba. Recibí el impulso de muchas empresas reconocidas que solicitaban nuestros servicios para desarrollar actividades con sus empleados. Por el entusiasmo y acogida entre mis compañeros, que se convirtieron en clientes y referentes, el hotel fue tomando forma y creciendo hasta convertirse en lo que es actualmente: un complejo turístico con enorme potencial.
“Los principales atractivos que ofrece el Hotel La Esperanza a sus clientes son: Su construcción tipo colonial y decoración republicana; cada habitación tiene un diseño único y rompe la monotonía tradicional del concepto rígido de alojamiento hotelero. Su decoración es muy especial y educativa en cada uno de sus componentes. Por la extensión de los terrenos tenemos muchos árboles maderables que por la acción del tiempo se caen y hay que cortarlos para aprovechar ese recurso de muchas maneras. Varios de ellos van a las fogatas nocturnas, a las chimeneas en las habitaciones y en los rincones especiales como la sala de lectura y la recepción. Es muy llamativo porque todo el hotel en sí y su Granja Avegasuana es un museo de la tradición, la cultura local, nacional e internacional, al igual que los diferentes rincones con pequeñas bibliotecas que incitan al visitante a sumergirse en el maravilloso mundo de los libros.
“Es muy acogedor porque los huéspedes encuentran todo lo que necesitan para fortalecer su bienestar físico y mental como: Sauna, turco, sala de masajes, gimnasio, discoteca, sala de juegos, capilla. En la Granja Avegasuana tienen la oportunidad de realizar paseos a caballo, conocer los diferentes museos: Museo Mina de Carbón, Museo Un Vistazo al Ayer, Museo Erótico. Pueden recorrer los túneles construidos con la técnica medieval romana, la casa ecológica, la casa campesina, además de los diferentes animales de granja, los cuales permiten una interacción activa con el huésped, acompañados por la sinfonía del canto de las aves que habitan el territorio del hotel y de la granja.
“Los productos con los que se preparan los alimentos son totalmente orgánicos, para ofrecer una alimentación saludable a nuestros huéspedes. En la granja se destaca el huerto medicinal vivo, donde se les explica a los visitantes las propiedades de las plantas y sus usos medicinales, apoyado con un Herbolario educativo interactivo. Los diferentes proyectos educativos que ofrecemos les permiten a los estudiantes relacionar la teoría recibida en el aula de clase con la realidad palpitante que brinda la Granja Avegasuana.
SUS ESTUDIOS
“Mi madre Sara Gómez, hizo un esfuerzo grande y me envió a estudiar interno en el Liceo Bolívar, un plantel privado donde recibí el título de Bachiller Técnico. En la Escuela Normal anexa al Instituto Antonio Lenis, fui galardonado como el Mejor Normalista y obtuve otras menciones que me permitieron entrar a una universidad pública sin presentar exámenes de admisión. El Dr. Apolinar Díaz Callejas, en ese entonces Senador de la República, comisionó a su hijo Eduardo Díaz Uribe, exministro de Salud, para que gestionara mi ingreso. La mayoría ya habían cerrado los procesos de inscripción, solo quedaba la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, institución que me otorgó el título de licenciado en Administración y Psicología Educativa. En este mismo plantel cursé el Magister en Ciencias de la Educación con especialización en Orientación Profesional y Consejería Escolar. En la Universidad Nacional de Colombia obtuve el Doctorado”.
RECONOCIMIENTOS
- Premio al mérito profesional concedido por la Asociación Interamericana de Educación.
- Mención Educador Líder de la Confederación Nacional de Líderes Populares.
- Premio del Educador, de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
- Mención Honorífica de la Asociación de Profesores de la Universidad Libre.
- Busto en Bronce entregado por la comunidad docente de la Localidad de Suba.

