Por su alta calidad, sus deliciosos sabores, los detalles únicos y una excelente presentación en la variedad de sus productos, estas tiendas se han convertido en el lugar favorito de muchos para deleitar el paladar.
POR FERNANDO MOTTA
FOTOS JAVIER VILLAMIL Y ARCHIVO DE MORA DULCE
Mabel Andrea Rueda, ingeniera química especialista en calidad e inocuidad de alimentos, estaba dedicada al ejercicio de su carrera, en Bogotá, cuando la sorprendió la pandemia y tuvo que regresar a su casa en Chiquinquirá para pasar la cuarentena junto a sus padres.
Mabel cuenta que su mamá, Patricia Vega Camacho, es profesora y siempre tuvo el deseo de aprender repostería, inicialmente como un hobbie para preparar postres en el hogar, pero luego tomó varios cursos y se fue apasionando con el tema. Con el tiempo, esa labor que empezó como un pasatiempo se convirtió en un exitoso emprendimiento. “Creé una página en Instagram y varios amigos empezaron a seguirme. Ese mismo día, nos encargaron cajitas de galletas y pasteles y así, de un momento a otro, empezamos a tener muchos pedidos. Luego la casa se quedó pequeña y buscamos un local en Chiquinquirá. Constituimos una sociedad de tres, con mi novio Oscar Mauricio Prieto, y cada uno empezó a desempeñar un rol específico. Él nos apoyó organizando la parte financiera, mandó a hacer los muebles, nos ayudó a instalar el local, los avisos, y mi mami fue la que creó todas las recetas. Comenzamos desde cero y fue un proceso largo, aprendimos a decorar las tortas y luego, para venderlas, monté fotos en las redes sociales. Nos empezó a ir muy bien, gracias a Dios. A mi novio le salió una oportunidad de trabajo en Bogotá y decidimos arriesgarnos, abriendo otra sede en esta capital. Al inicio nos parecía un poco loco hacerlo en el Centro Comercial Santafé, sin haber tenido la experiencia de un negocio, pero ya vamos a cumplir 4 años y nos ha ido súper bien”.
¿Cómo encontró el local ideal para su negocio?
Fue de la nada, con mi novio íbamos pasando, vimos el local desocupado y empezamos a hacer las averiguaciones. Dimos con un arrendador que nos apoyaba mucho, tuvimos el respaldo de nuestras familias y con mi novio nos vinimos solitos a experimentar. Mi mami nos enseñó las recetas, el procedimiento, y fue un cambio de chip diciéndome: Tengo que aprender. Además, al comienzo estaba sola, atendía, preparaba, vendía, y ahora ya contamos con un equipo que, aunque es pequeño, siempre está con la mejor disposición.
¿Cómo ha sido esta experiencia en Bogotá?
Recibimos el apoyo del Centro Comercial, desde el gerente hasta las personas que trabajan en los diferentes negocios. Más que nuestros clientes son nuestros amigos y desde el primer día han venido, nos han apoyado, han mandado a hacer sus tortas; se dan cuenta que lo estamos dando todo para sacar la empresa adelante.
¿Fue duro emprender?
La gente me pregunta: “¿Tú me aconsejas emprender?”, les digo que sí; pero el camino no es fácil, aparecen muchas cosas, tienes que estar ciento por ciento disponible en tu negocio y nosotros cuidamos cada detalle para que todo salga bien. Hemos tenido dificultades porque ha sido un reto económico, pero en cada paso del proceso hay aprendizajes y muchas satisfacciones.
Al comienzo trabajamos 24 horas, muchas veces sin salario, pensando solo en invertir en nuestro negocio con la fe puesta en crecer y salir adelante. Ya estamos en un punto de equilibrio, y ahora viene un desafío más grande: montar la planta de producción que nos permitirá crecer un poco más. Esto requiere más esfuerzo, disponibilidad de tiempo y estar pendiente de cada etapa del proceso.

¿Cómo recibieron los boyacenses la inauguración de la tienda principal?
Allá está mi mami a cargo de la sede y ella es súper experta en el tema de la repostería. Recibimos apoyo de la Alcaldía, de muchos comerciantes, y de nuestros clientes que han sido fieles a la marca. Cuando empezamos, nadie vendía tortas del estilo de las que hacemos, únicamente se conseguían tortas tradicionales de panadería. Las personas venían a Bogotá para mandar a hacer sus tortas y se las llevaban a Chiquinquirá. Les presentamos un cambio en el concepto y les agradó porque era innovador en los diseños y en los ingredientes que utilizamos, todo es artesanal. No llevan conservantes ni colorantes artificiales; los sabores y los rellenos los preparamos nosotras con fruta natural; las tortas son bajas en dulce y esto le gusta mucho a la gente, ya que pueden tener opciones bonitas y creativas, además de ser deliciosas.
¿De dónde salió el nombre de Mora dulce?
Es curioso, no tiene un significado especial. Mi mami dice que mientras hacía sus preparaciones anhelaba tener su cafetería, y una noche soñó que se llamaría Mora dulce. Fue la gestora del nombre y los tres empezamos a consolidar el proyecto, con un estilo de imagen y de marca para hacerlo crecer.
¿En qué fechas del año se disparan las ventas?
La pastelería es muy bonita porque tiene varias temporadas: Amor y Amistad, el Día de las Madres, el Día del Padre, Halloween, la temporada de diciembre que es excelente en repostería, y los eventos sociales, familiares y empresariales, que se realizan a lo largo del año.
¿Qué más ofrece la tienda a su clientela?
Tenemos un menú amplio: productos de sal, tortas de distintas variedades y sabores, sin dulce, helados, bebidas frías, calientes, jugos naturales, además de la variedad de tortas. También bebidas aromáticas con fruta natural, y los alfajores que son buenísimos y muy recomendados. En cada producto que vendemos la experiencia con el cliente nos gusta que sea buena, les llevamos los productos a la mesa y les brindamos una cálida atención.
¿Es rentable un negocio de repostería?
Es rentable, pero todo está en el manejo y la inversión. Es curioso, cuando llegamos fue un año muy duro, no sabíamos bien qué vender, qué compraba la gente en un centro comercial, los horarios, aquí no se cierra en ningún día del año, y los sábados y domingos hay mucho movimiento. Es cuestión de cambiar el chip: el domingo es cuando más tengo que trabajar; lo mismo los días festivos, las vacaciones, el primero de enero, pero fueron sacrificios que valieron la pena. Hay que cuidar los insumos, que todo esté pesado y costeado para definir los precios.
¿El mayor logro que ha tenido?
Han sido pequeños logros para ir construyendo la marca y lograr el posicionamiento. En Bogotá, hemos podido venderles a empresas a las que nunca imaginamos llegar.
¿Qué herramientas utiliza como ingeniera química en su industria?
Lideré los procesos de auditoría, saneamiento básico, que todo cumpla con las normas de seguridad, de salubridad; seguí todas las regulaciones que pide la Secretaría de Salud para abrir un negocio, les expliqué cómo llenar los formatos, cómo deben ser las temperaturas, las normas que deben implementar, la manipulación en los alimentos, entre otros aspectos.
¿Cuáles son las estrategias de marketing para atraer clientes?
Actualmente, la estrategia de marketing es gestionada internamente mediante la creación y publicación constante de contenido digital. Compartimos videos de nuestros productos, procesos creativos y experiencias del día a día para fortalecer la conexión con nuestros clientes y aumentar la visibilidad de la marca. Mantenemos una presencia activa en Instagram, donde publicamos diariamente las decoraciones y trabajos realizados.
¿Por qué la repostería artesanal ha tomado tanta fuerza?
Es un mercado que crece día a día, y en constante innovación. La pastelería saludable está en furor y nos unimos a esta tendencia para crear productos completamente sin azúcar, contamos con una opción completamente vegana; las cremas que utilizamos en las tortas son veganas, no son a base de leche, y esto permite que las personas digan: “la crema no me sienta mal” y la consumen con tranquilidad.
¿Qué hacen para estar a la vanguardia ante la competencia?
La meta es seguir capacitándonos para estar al tanto de cada innovación, intentar incorporarla, trayendo diseños nuevos, cuidando los detalles, consintiendo a los clientes en su experiencia porque nos dimos cuenta que para ellos, además de querer comprar un producto, es determinante la forma como tú los trates y esto influye para que siempre regresen.
¿Proyectos a corto plazo?
Ahora queremos enfocarnos en seguir creciendo en Bogotá . El otro año queremos construir nuestra planta de producción y empezar a expandir el negocio en tipo islas en centros comerciales y hacer domicilios propios en Bogotá. Tenemos muchos retos, no solo económicos, seguir consolidando un equipo, y continuar brindándole a la gente productos artesanalmente buenos, elaborados con las mejores materias primas, y con diseños de vanguardia que impacten y sorprendan positivamente.
https://www.instagram.com/moradulcereposteria
Bogotá CC Santafé Zona Met Local 3-180.
WhatsApp 322 380 43 81




