Giosue Cozzareli, candidata a Miss Panamá en 2009, cuando la presentadora le preguntó en la entrevista si sabía quién era Confucio, ella con seguridad inusitada respondió: “Confucio fue uno de los que inventó la confusión”.

Por: Joaquín Reyes Posada
Con todo respeto, pero no señorita Cozzareli. Confucio, el gran filósofo chino no inventó la confusión, por el contrario, contribuyó con su pensamiento a establecer la razón y el pensamiento lógico como presupuesto básico de las relaciones entre los hombres en su vida en comunidad. La confusión ha existido desde los orígenes de la humanidad. Es parte de la naturaleza humana y el filósofo trabajó temas que hoy, de haber sido aplicados, habrían cambiado el curso de la historia.
Entre sus temas de análisis, la educación es fuente de todas las virtudes, encargada de formar personas de conciencia clara y pensamiento bañado de sindéresis. La bondad genera paz espiritual y hace más llevadera la vida. La ciencia es aquella virtud del pensamiento que usa instrumentos y herramientas para la construcción social de la realidad, crea conocimiento y aisla las dudas sobre las cosas. Finalmente, la valentía, que persigue y ataca los miedos para que el hombre avance y progrese.
Confucio destaca como principio básico la congruencia entre la forma de obrar y el pensamiento. En el mundo actual reina la confusión es evidente. Vivimos en una realidad que devolvió la rueda de la historia y en nuestros días pasamos de la civilización a la más aterradora de las barbaries, las guerras en Ucrania, entre Israel y Palestina, Estados Unidos e Irán, las repúblicas africanas dominadas por dictaduras tiránicas y sin ir más lejos Colombia, azotada por guerras irracionales entre el Estado y los grupos alzados en armas ilícitas, entre clanes millonarios dedicados al narcotráfico y al terrorismo.

La confusión definida como falta de claridad, la imposibilidad del pensamiento para comprender la realidad de manera lógica, se da en gran parte de las decisiones políticas, ya sea por desconocimiento o por un motivo de interés diferente, que beneficia a un grupo que regenta el poder y defiende así sus intereses económicos y sus privilegios. Crear con intencionalidad evidente estados confusos, cifras alteradas y mentirosas, resultados falsos para legitimar una acción de gobierno, es la forma manipulada para definir el término confusión, que no lo inventó Confucio, le recuerdo a la candidata del 2009 a Miss Panamá.

