LUIS ALEXÁNDER SILVA ARAQUE: VISIONARIO DE LA MODA

LUIS ALEXÁNDER SILVA ARAQUE: VISIONARIO DE LA MODA


Alex Silva es el cerebro detrás de La Chaquetería, marca de alta costura que vende sus productos en Colombia y en otros países. Esta es una inspiradora historia de superación.

POR DIANA HERRERA RUSINQUE / FOTOS ARCHIVO PARTICULAR

ALEX SILVA, CREADOR DE LA CHAQUETERÍA. FOTO JULIÁN GRAJALES / @LAESQUINADEJULIAN

Aproximadamente 11 horas en bus desde Bogotá hasta San Gil. Luego un recorrido de dos horas en chiva hasta el municipio de Ocamonte, para después continuar camino a lomo de mula. Esta era la aventura que emprendía Luis Alexander Silva cuando era niño, en la época de vacaciones, para llegar a la montaña donde vivían sus abuelos maternos en Santander.

Hace poco, a sus 41 años, ya convertido en un empresario reconocido, creador de la marca La Chaquetería, Alexander regresó a esa misma montaña. Y lo que encontró allí le sorprendió. Era tal el silencio, que podía escuchar con claridad diáfana el sonido de su respiración. La sensación de paz y tranquilidad lo llevaron a esos días de infancia, cuando su máxima preocupación era correr por entre los campos y la estrategia a seguir consistía en definir cuál sería el siguiente juego de la jornada.

Entre el Alexander de aquel entonces y el de la actualidad hay una larga historia. Y, sin embargo, siguen siendo la misma persona. Son los dos rostros de un hombre que se forjó a pulso desde su niñez. “Provengo de una familia sin recursos –cuenta–, con una madre santandereana y un padre boyacense, que cuando yo tenía 13 años decidió que el par de zapatos que me estaba comprando en ese momento sería el último que me daría en la vida”.

Una lección temprana que el hijo no tomó a bien en su momento, pero que hoy agradece. Porque de esta manera su papá le enseñó que las cosas se consiguen con esfuerzo, con trabajo. Y esa máxima es la que lo ha llevado lejos en el mundo empresarial.

Nace una estrella

Decir que Alex Silva, como lo conocen sus amigos, trabaja desde los 13 años sería una falsedad. Porque en realidad inició su actividad laboral a los 7, ayudando a su mamá entre semana en un restaurante de su propiedad, en el que bien lo ponían a pasar los jugos o a poner los cubiertos en las mesas de los clientes.

En las vacaciones, cuando no andaba por la finca de los abuelos, ponía su talento al servicio de un tío, dueño también de un restaurante, que le pagaba un dinero por su colaboración. De ahí, ahora sí a los 13, pasó a lijar carros en un taller de latonería y pintura.

Pero lo suyo no era ser empleado. No señor. Por eso, con los ahorros que reunió de su trabajo en el sector automotriz, decidió que su destino era ser empresario y empezó un negocio de cometas. Le encantaban. Así que compró montones de plástico, recogió guadua en los desechos de las construcciones, y con esta materia prima construyó diseños voladores que después vendía a sus compañeros de colegio. Había nacido un ejecutivo comercial.

El dinero que ganaba lo invertía en videojuegos. Y fue así como desde El Pedregal, su barrio natal ubicado entre la calle 100 y la 102, y las carreras sexta y séptima, dio el salto hacia la popular zona de San Andresito. “Allí se abrió un mundo nuevo para mí. Conocí la infinidad de productos que llegaban a esta zona, y desde mis 15 años me dediqué a comprar de todo (televisores, radios, grabadoras de CD, ropa, etc.), para después venderlo en Santander”.

Como ocurre en tantos barrios de Bogotá, en El Pedregal convivía una comunidad heterogénea. Los que lo tenían todo habitaban codo a codo con aquellos que no tenían tanto. Y así, Alexander contaba entre sus amigos a muchachos de pocos recursos como él, pero también otros “más acomodados” según el buen decir de las señoras.

Y esos acomodados fueron los que le presentaron el mundo de la moda de otros lugares, a los que sólo había conocido por medio de los mapas y la televisión. Como ya tenía su dinerillo, empezó a comprar para él las cosas que sus amigos traían. Pero después compraba prendas provenientes de Europa y Estados Unidos para venderlas a terceros.

La vida de Luis Alexander empezó a girar en torno al colegio y el trabajo. Terminó el bachillerato, empezó a estudiar Derecho en la Universidad Externado de Colombia, pero seguía con sus ventas y con las ganancias que obtenía por manejar de vez en cuando el taxi de su papá.

Un año después decidió que lo suyo no era ser abogado sino empresario. Así que dejó atrás al Externado y enfiló sus pasos hacia la Universidad Militar, donde estudió Administración de Empresas. Para entonces ya tenía su propio taxi, al que pronto se unieron dos más, y con los tres pudo pagar su carrera.

Pero las ventas no lo abandonaban. Cuando supo que a Colombia llegaba una de las plataformas de ventas en internet más populares de América Latina, no dudó en vincularse para ofrecer sus productos. De vender dos o cuatro unidades por referencia, pronto pasó a comercializar docenas y miles. Así conoció nuevos proveedores, sus ventas se hicieron masivas y llegó a las redes sociales, siendo de los primeros empresarios colombianos en realizar una actividad comercial por este medio.

Creando tendencias

Entre todo este recorrido vertiginoso descubrió cuál era su propósito en la vida. No era vender. No era hacer empresa. Era viajar, conocer el mundo, otras culturas, nuevas formas de vivir y de pensar. Y por eso se fijó la meta de descubrir destinos una vez al año. En cada visita conoce, es verdad. Pero también obtiene decenas de contactos comerciales que enriquecen su labor como empresario.

Primero fue Perú, luego Panamá, Brasil, Argentina, Estados Unidos, Australia, Cuba, Rusia, Europa… Pero su vida cobró una nueva dimensión cuando llegó a China. “Hong Kong me deslumbró. Era como estar en medio de una de las películas que veía cuando era niño, protagonizadas por Bruce Lee o Jackie Chan. Comercialmente me abrió un panorama inmenso. Yo podía traer lo que quisiera: ropa, juegos, accesorios para celulares… Lo que se me ocurriera. Y lo traía. Lo vendía y a los dos meses regresaba a China para comprar más. En eso se convirtió mi vida”.

En uno de esos viajes conoció a su mentor, un hombre coreano que tenía su propia fábrica de chaquetas. Él le abrió los ojos a este mundo maravilloso del diseño de modas, descubriéndole sus más grandes secretos. Sin saberlo, este empresario sembró en la mente de Alexander la semilla de lo que sería su marca: La Chaquetería.

“Nuestras primeras ventas fueron de prendas fabricadas en China. Pero a partir de 2015 empezamos a operar en Colombia, continuando con la línea de diseños exclusivos y de alta calidad que nos ha permitido incursionar en mercados como el de Estados Unidos y Chile, donde actualmente estamos montando una sede propia”, cuenta este visionario que hoy impone tendencia entre los famosos creando para ellos prendas personalizadas y exclusivas.

La pasión con la que ha sacado adelante su empresa ha sido el mejor ejemplo para sus hijos, de 9 y 7 años. Tanto, que el mayor confiesa que siente una gran admiración por su papa y que de grande desea ser “chaquetero”. A ellos intenta transmitirles sus conocimientos, con el fin de que aprendan aquella lección que le enseñó su propio padre años atrás: que en la vida las cosas se ganan trabajando.

Pero, así como es su maestro, Alexander también es alumno de sus hijos. De ellos ha aprendido a mirar el mundo con otros ojos. A entender que es en las cosas simples donde se encuentra lo mejor de la existencia. Y a cuestionarse a sí mismo. Quizás es por esto que al regresar a aquella montaña donde vivían sus abuelos pudo recuperar los recuerdos de infancia, cuando en su vida no había tanta prisa. Y sintió paz. Una paz infinita. Una conexión inmediata con aquel niño que fue y que continúa habitando en el corazón de un empresario exitoso.

www.lachaqueteria.com / @yoalexsilva / @lachaqueteria

LA CHAQUETERÍA DE ALEX SILVA, ES UNA MARCA PREMIUM POSICIONADA DENTRO Y FUERA DE COLOMBIA DESDE HACE MÁS DE UNA DÉCADA. CON SUS PRENDAS EXCLUSIVAS Y PERSONALIZADAS LLEVA SEIS AÑOS EN EL MERCADO DE AUSTRALIA Y LOS ESTADOS UNIDOS.

 

CURIOSAMENTE, DURANTE LA PANDEMIA, LA MARCA HA VISTO CRECER SUSTANCIALMENTE SUS VENTAS. ESTAS CHAQUETAS DE CUERO SON LAS FAVORITAS DE LOS FAMOSOS.

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1 Comentarios

  1. Patricia
    diciembre 11, 23:13 Reply
    Excelente historia de emprendimiento Colombiano , perseverancia y constancia ! Que orgullo ver el talento de los colombianos , mostrando al mundo de que estámos hechos

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