Luego de 25 años de fundar su negocio de banquetes en Bogotá, Sandra Martínez lanzará una sede campestre en las afueras de la ciudad, con mayor cobertura para su clientela.
POR FERNANDO MOTTA
FOTOS JAVIER VILLAMIL Y ARCHIVO PARTICULAR

Con su lema “siempre unidos, saldremos adelante con la ayuda de Dios”, esta bogotana de pura cepa llena de alegría, positivismo y una energía desbordante, cumplió el sueño de convertirse en una exitosa empresaria. “Empecé con las uñas, con mantelitos, alquilando platos, rentando salones comunales y poco a poco mi negocio fue creciendo. Hoy en día le cumplo el sueño a muchas personas que desean celebrar un momento especial”.
¿Cuál es la clave para que un negocio funcione?
Para mí, la clave es hacer las cosas de corazón y nunca decir “no puedo”. Soy una persona muy positiva y, sin importar los recursos disponibles, siempre busco dar lo mejor de mí.
A lo largo de mi experiencia he realizado eventos en haciendas, en grandes salones, y también en espacios con muchas limitaciones. Sin embargo, la satisfacción y el compromiso son los mismos en cada uno de ellos. De hecho, cuando trabajo con recursos más escasos siento una responsabilidad aún mayor, porque entiendo que detrás de cada celebración hay un sueño y una ilusión que merecen hacerse realidad.
Creo que el éxito de un negocio no depende únicamente de lo que se tiene, sino de la actitud, la creatividad y la pasión con las que se sirve a las personas.
¿Se considera una gurú en el tema?
No he llegado allá, es un objetivo por alcanzar. Llevo muchos años adquiriendo experiencia, pero siempre hay una oportunidad de aprender más. En alguna ocasión nos invitaron a los Premios Heat y hace poco estuvimos en la celebración de los 15 años de la Revista MOMENTOS; en ambos eventos nos lucimos con nuestro servicio. Damos lo mejor en cada compromiso.
¿Qué solicitan los clientes para las celebraciones?
Ellos buscan que su celebración sea la realización de sus sueños, de su personalidad, y dejar una huella especial en sus invitados. A partir de sus expectativas, los asesoramos en la organización del evento, definiendo aspectos como el tipo de buffet según el número de asistentes, la decoración, la temática y otros detalles. En celebraciones como los quince años, nos enfocamos especialmente en la personalidad de la quinceañera para diseñar una experiencia única, desde su imagen y vestuario hasta el concepto general y el registro fotográfico, para esto me asesoro de mi hija, ya que ella está muy actualizada con las tendencias.
¿Cómo ha evolucionado el sector de los banquetes?
Ha cambiado mucho con el tiempo. Antes, en fiestas como los quince años, era común servir arroz con pollo o espaguetis con carne molida. Hoy las personas buscan más variedad y prefieren los buffets. Por eso, asesoramos a cada cliente de manera personalizada, teniendo en cuenta que no a todos les gustan las mismas combinaciones de sabores. Junto con nuestros chefs, ofrecemos diferentes opciones de platos fríos, calientes y preparaciones especiales para que todos queden satisfechos y disfruten de una buena experiencia.
¿Cuál es el menú predilecto?
Los clientes tienen una tendencia a solicitar casi siempre lo mismo. Les puedo mostrar una carta súper especial, no obstante, en cuanto proteínas, eligen el cordon blue en salsa de champiñones; el lomo de res en salsa de tocineta; el lomo de cerdo ahumado en salsa de maracuyá y salsa de ciruelas. En acompañamientos, prefieren el arroz verde al arroz con ajonjolí, y la ensalada campesina o de fruta o hawaiana. Nos aseguramos que se cumplan los más altos niveles de calidad y con muy buena sazón.
¿Capacita a los empleados para mantener un estándar de excelencia?
Primero intento capacitarme yo, y lo he hecho apoyada en los programas que ofrecen la alcaldía y la cámara de comercio para pequeños emprendedores.
Soy bastante cansona en ese sentido porque me gusta que las cosas queden bien; eso lo aprendí con mis antiguos jefes, con los que inicié en este medio. Ellos eran meticulosos con la mantelería, con las sillas, la decoración, y me volví así de estricta en el cuidado de los detalles. Tengo un ojo biónico para detectar qué está bien, qué no funciona, lo que sobra, lo que suma, y así logramos una organización impecable en todos los aspectos.
¿La afectó la pandemia?
Demasiado, pero me dejó una lección de vida: hay que disfrutar el presente, y le doy gracias a Dios y a mis clientes que fueron los que nos mantuvieron activos, haciendo cosas diferentes, como desayunos sorpresa, por ejemplo. Cuando la gente programaba sus reuniones en casa, llegué a atender un matrimonio con 20 personas. Cuando pasó la cuarentena todo se niveló y seguimos con la Casa de Banquetes.
¿Qué papel han tenido sus hijos en su trabajo?
Mis hijos han sido una parte fundamental en la evolución y el crecimiento de mi negocio. Hace más de 12 años, cuando quise innovar en lo que se conocía como la Hora Loca, desarrollamos un show especial que tuvo una excelente acogida y ayudó a posicionar aún más nuestra Casa de Banquetes. En ese momento, mi hijo mayor, Jonathan, participaba activamente junto al DJ que trabajaba con nosotros. Más adelante, mi hijo Cristhian también aportó su talento realizando un show inspirado en Michael Jackson, que se convirtió en una de las atracciones de los eventos. Actualmente, mi hija Laura, que ha crecido prácticamente dentro de este negocio, es quien me ayuda a mantenerme actualizada con las nuevas tendencias. Constantemente me comparte ideas que ve en redes sociales, especialmente en TikTok, y me motiva a incorporarlas en nuestras celebraciones.

¿Cuéntenos acerca de las obras sociales que realiza?
Ayudar a los demás siempre ha sido algo muy importante para mí, y es un valor que también les he transmitido a mis hijos. Muchas veces conocemos familias que desean festejar una fecha especial, pero no cuentan con los recursos para hacerlo. Por eso, junto con mi equipo de trabajo, decidimos convertir esa necesidad en una misión. Cada año realizamos una obra social como una forma de agradecer por todo el trabajo y las bendiciones que recibimos.
¿En qué están enfocadas?
Una de ellas, que me marcó mucho, era una niña que vivía con su familia por los lados del Caquetá, y la mamá la mandó a llevarle la comida al papá que estaba trabajando. Lamentablemente, pisó una mina antipersona, perdió sus piernas y uno de sus hermanitos, quedó sin un bracito. Fue difícil, pero Dios obró, haciendo que cada persona nos ayudara para que pudiéramos cumplir el sueño de celebrarle los 15 años. La policía fue de gran ayuda, nos prestaron el bus y se encargaron de subir al salón de eventos a los niños invitados, todos en silla de ruedas. Gracias al apoyo que nos brindaron pudimos hacer realidad estos momentos felices.
¿El mayor reto como empresaria?
Mantenerme, porque cuando empecé había cuatro Casas de Banquetes en el sector, y en este momento hay 28. Me gusta estar a la vanguardia, tratando de ser los mejores, porque la competencia es fuerte. Salgo mucho a haciendas, a fincas, y eso también nos ha permitido ofrecer una mayor capacidad porque ahora los eventos son masivos, de 150, 180 y 200 personas.
¿Qué papel juega la era digital en su negocio?
Aunque hoy en día las redes sociales tienen una gran influencia, el crecimiento de mi negocio se ha basado principalmente en las recomendaciones de nuestros clientes. Siempre le digo a mi equipo que debemos brindar un servicio excelente porque cada evento es una oportunidad para generar nuevas celebraciones. Nuestro mayor reconocimiento ha sido por el voz a voz y la confianza que las personas depositan en nosotros. Sin embargo, también contamos con el apoyo de mis hijos, quienes me ayudan a mantenerme actualizada con las nuevas tendencias digitales. Además, el respaldo de mi esposo y de un equipo de 23 personas ha sido fundamental para seguir creciendo.
¿Qué consejos le daría a una persona que quiere emprender?
Mi principal consejo es que crean en sus sueños y trabajen por ellos con perseverancia. Yo empecé realizando pequeños trabajos como porcelanicrón, tareas y maquetas, y poco a poco fui construyendo este proyecto. También aprendí que nadie crece solo; en mi camino encontré personas que confiaron en mí y fueron fundamentales para alcanzar mis metas. Quiero resaltar a 3 personas especialmente: mi camarógrafo Leo Párraga, que ya no está entre nosotros porque se fue al cielo; Juan Díaz, un amigo que fue mi mano derecha en este sueño; y mi chef Fanny Arias, quien se retiró un tiempo y regresó a trabajar conmigo. Me gusta tener un equipo inclusivo, decoradores, chefs, profesionales de la mesa.
¿Qué valores les ha inculcado a sus hijos?
Que sean humildes, honestos, responsables y amorosos, y esto lo han plasmado cada uno en las cosas que hacen, tienen un corazón de oro. Que así sea una persona del sur, del oriente, donde viva, somos los mismos.
¿Una meta a futuro?
Mi sueño es tener una Casa de Banquetes campestre en las afueras de la ciudad, donde podamos realizar eventos en espacios más amplios y rodeados de naturaleza. Después de tantos años en este oficio, he entendido que más allá de organizar celebraciones, nuestro trabajo consiste en crear recuerdos que acompañan a las personas toda la vida. He sido testigo de historias muy conmovedoras: quinceañeras que lograron cumplir su sueño a pesar de las dificultades familiares, reuniones que permitieron reencontrar seres queridos, y celebraciones que se convirtieron en recuerdos imborrables para las familias. Todo eso me motiva a seguir creciendo y a continuar llevando felicidad a quienes confían en nosotros.
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“No organizamos eventos, cumplimos ilusiones”.

