De la fatiga ocular a problemas crónicos
Según el informe Salud Ocular y el Mundo del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo, 13 millones de personas en el mundo presentan discapacidad visual asociada a su trabajo, y se estiman 3,5 millones de lesiones oculares nuevas cada año. La magnitud de estas cifras refleja cómo la salud visual de millones de trabajadores está en riesgo, consolidándose como un desafío creciente de salud pública a nivel mundial.
La digitalización ha transformado los entornos laborales, aumentando la exposición a pantallas y afianzando hábitos de trabajo cada vez más dependientes de dispositivos digitales, especialmente tras la expansión del teletrabajo. En Colombia, se registra un promedio de ocho horas y 44 minutos al día frente a pantallas, una cifra alarmante que evidencia el alcance del riesgo.
Estar concentrado durante largos periodos frente a una pantalla exige un esfuerzo visual considerable. Estudios de la American Optometric Association muestran que, cuando una persona está concentrada frente a un dispositivo, parpadea hasta un 60 % menos de lo habitual, reduciendo la lubricación natural del ojo, provocando sequedad, ardor y otras molestias características del llamado síndrome visual informático (SVI) o fatiga visual digital.
El SVI, se manifiesta con síntomas como visión borrosa, sequedad ocular, picor de ojos, fatiga general, dolor de cabeza e incluso molestias de espalda. Aunque generalmente estos síntomas son transitorios, su repetición diaria puede favorecer su cronificación e influir en la aparición o progresión de problemas visuales como la miopía, afectando directamente el bienestar y la productividad de los trabajadores. Se estima que la discapacidad visual provoca una pérdida anual de aproximadamente de 411mil millones de dólares.
A nivel global la OMS, estima que al menos 2200 millones de personas presentan deterioro de la visión y en al menos 1000 millones de esos casos, la discapacidad visual podría haberse evitado o todavía no se ha tratado. Esta realidad refuerza la necesidad de promover hábitos de cuidado visual, especialmente en los entornos de trabajo.
Para reducir los riesgos asociados al SVI, los expertos recomiendan:
- Aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar algo a 20 pies de distancia (unos 6 metros) durante 20 segundos.
- Realizar pausas activas y ejercicios de relajación ocular durante la jornada laboral.
- Ajustar la iluminación para evitar reflejos y deslumbramientos en la pantalla.
- Mantener la distancia adecuada entre los ojos y la pantalla, así como una postura ergonómica.
- Lubricar los ojos con frecuencia.
Diana Hernández, Directora Médica de AbbVie, afirma: «La salud visual es un pilar clave para el bienestar y la productividad en el trabajo. Pasar largas horas frente a pantallas puede generar alteraciones visuales que con el tiempo impactan tanto la calidad de vida como el desempeño diario. En AbbVie seguimos preparados para abordar el cuidado de los ojos con un sentido de urgencia hoy y en el futuro”
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