¡ATAQUE DE PÁNICO! ¿QUÉ HACER?
¿Cuántos de nosotros realmente sabemos lo que significa tener un ataque de pánico y cómo detectarlo? ¿Cuáles son sus síntomas? Consejos útiles para manejarlo si se presenta.

Natalia Rosalem Guzmán, Psicóloga /Universidad Konrad Lorenz.
Por NATALIA ROSALEM GUZMÁN nrosagl77@gmail.com
Psicóloga / Fundación Universitaria Konrad Lorenz
Isabella, una chica de 23 años, tiene una vida tranquila. Estudia, trabaja, hace deporte, tiene padres amorosos y buenos amigos. Un día como cualquier otro, saliendo de clase, empieza a sentir que le falta oxígeno para respirar y que su corazón late de forma acelerada. Rápidamente asocia los síntomas a un posible infarto lo que la exalta aún más y le hace pensar: “¡me estoy muriendo!” Lo que no imagina es que está padeciendo un auténtico ataque de pánico.
¿Cómo detectarlo?
En pleno siglo XXI donde la salud mental es un tema que cobra cada vez más relevancia, es común escuchar el término “ataque de pánico” para referirse a una situación cargada de angustia y desespero. Sabemos tan poco sobre el tema y nos podemos preguntar: ¿Es posible que haya vivido un ataque de pánico y no lo sepa?, ¿por qué sucede?, ¿qué lo provoca?
Y sí, están relacionados con una vivencia llena de intranquilidad. De hecho, están catalogados dentro de los cuadros de ansiedad. Sin embargo, resulta importante aprender a identificar los síntomas más específicos para lograr controlarlos y, así mismo, ayudar a alguien si lo experimenta.
Normalmente, inician con la aparición repentina de miedo intenso, que puede comenzar desde un estado de calma o de ansiedad y que, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su Quinta Versión (DSM-V), debe ir acompañado de por lo menos cuatro de los siguientes síntomas: 1) palpitaciones o aceleración de la frecuencia cardíaca; 2) sudoración; 3) temblor o sacudidas musculares; 4) sensación de dificultad para respirar; 5) sensación de ahogo; 6) dolor o molestias en el tórax; 7) náuseas o malestar abdominal; 8) sensación de mareo, vértigo o inestabilidad; 9) escalofríos; 10) parestesias (sensación de entumecimiento); 11) desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo); 12) miedo a perder el control o volverse loco; y 13) miedo a morirse.
Una de las características más peculiares de un episodio de pánico es que no existe peligro real o alguna causa aparente que lo provoque, pero, ¿por qué ocurre esta situación? Como muchos de los sucesos en la vida, no existe una única respuesta que nos permita entender el origen de un ataque de este tipo. No obstante, hay varias teorías que procuran explicar de forma coherente su aparición. Se cree que pueden influir factores como la genética, la exposición a eventos estresantes o la vulnerabilidad que tiene cada quien para enfrentarse a emociones negativas.
Si bien puede ocurrir un solo episodio en la vida, también pueden volverse recurrentes y, en ese caso, se convierte en “trastorno de pánico”, caracterizado por la aparición de episodios continuos. Estos pueden llegar a incrementar su frecuencia debido a lo que se conoce como “miedo al miedo”, es decir, la persona desencadena temor intenso a sufrir otro ataque de este tipo, por los fuertes síntomas físicos que experimenta y que pueden llegar a asemejarse a un infarto u otras enfermedades físicas graves.
¿Qué hacer?
En cuanto se tenga un diagnóstico, lo recomendable es acudir a un profesional en salud mental que ayude a comprender completamente el fenómeno y enfrentarlo. Gracias a técnicas brindadas en terapia se puede aprender a regular los síntomas ansiosos y reducir el malestar emocional.
Si bien acudir a terapia psicológica es necesario, a continuación, les doy consejos útiles para enfrentar un ataque de pánico inmediatamente se perciban los síntomas ya descritos.
- Tener presente que, si bien los pensamientos y las emociones vividos pueden llegar a ser muy atemorizantes, no suponen un peligro real. Así mismo, es importante no intentar controlarlos, entre más se evite pensar en algo, más presente estará. Una estrategia útil para enfrentarlo es concentrarse en otra tarea, por ejemplo: contar números de 2 en 2 hacia atrás o mencionar todos los animales marinos que se puedan recordar.
- Los ejercicios de respiración siempre son muy útiles a la hora de hacerle frente a la ansiedad. La respiración diafragmática resulta conveniente en un momento como este. Lo ideal es buscar un lugar para sentarse con la espalda recta y los pies en el piso. Se inicia tomando aire en 3 segundos, se lleva al área abdominal, como si se tuviera un globo en el estómago, allí se debe retener por 5 segundos y finalmente se empieza a botar lentamente por la boca en 3 segundos nuevamente. Se repite las veces que sea necesario. Además, es una técnica que cualquier persona en un momento de tensión puede usar.
Con estas precisiones sobre lo que es, los síntomas y lo que se debe hacer ante un episodio de pánico, Isabella, por ejemplo, tendrá herramientas para sobrellevar y disminuir la tensión en una situación como esta.
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