La violencia, en cualquiera de sus formas, tiene un impacto profundo en el desarrollo psicológico de los niños y adolescentes.
Las experiencias traumáticas pueden dejar huellas imborrables en su psique, afectando su autoestima, sus relaciones sociales, su rendimiento académico y su salud mental, entre otros.
En Colombia, la violencia sexual contra niñas y niños continúa siendo un serio problema de orden social. De acuerdo con la Procuraduría General de la Nación, entre enero y agosto de 2023, se reportaron 8.295 delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses corrobora la magnitud del problema: en un mismo periodo de tiempo, se practicaron 12.899 exámenes médicos legales por delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes. Esta violencia constituye una grave violación a los derechos humanos de esta población, con repercusiones físicas, emocionales y sociales devastadoras ya que afecta no solo a las víctimas, sino también a sus familias y comunidades.
Para Irene Salas Menotti, directora Especialización Psicología Forense y Criminal de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, las consecuencias psicológicas del abuso sexual infantil son tan complejas como variadas y dependen de aspectos como:
- Tipo de agresión: Tocamientos inapropiados, penetración, etc.
- Frecuencia y duración del abuso: Un solo evento puede ser traumático, pero el abuso repetitivo causa daños aún más profundos.
- Violencia: La presencia de violencia física o verbal aumenta el impacto del trauma.
- Relación con el abusador: El abuso por parte de un familiar o cuidador tiene un efecto devastador en la confianza y el desarrollo emocional del niño.
- Edad de la víctima: Los niños más pequeños son más vulnerables y pueden sufrir secuelas a largo plazo.
- Personalidad y capacidad de afrontamiento: Algunos niños tienen más recursos para lidiar con el trauma que otros.
- Apoyo social y familiar: Un ambiente familiar disfuncional o la falta de apoyo tras el abuso pueden agravar las secuelas.
De acuerdo con lo anterior, las consecuencias del abuso sexual infantil, puede generar en los niños, niñas y adolescentes:
- Sentimientos de culpa, vergüenza y baja autoestima
- Síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión.
- Dificultad para regular las emociones como ira, tristeza, miedo y culpa.
- Problemas en el desarrollo social y académico que se expresan a través de la dificultad para concentrarse y aprender y relacionarse con los demás.
- Dificultades en los estilos de apego y relaciones interpersonales.
- Dificultad para confiar en los demás y establecer relaciones sanas.
- Abuso de sustancias, autolesiones, ideas suicidas y dificultades en el desarrollo sexual como, por ejemplo, confusión para identificar y expresar sus emociones y necesidades sexuales.
- En su extremo sintomático, pueden desarrollar un trastorno de estrés postraumático.
Para la experta en psicología forense, “el abuso sexual infantil es una experiencia compleja que tiene repercusiones a largo plazo en la vida de las víctimas. Es fundamental comprender las diferentes variables que influyen en los impactos para brindar apoyo y tratamiento adecuado a cada niño o niña”.
La prevención del abuso sexual infantil y la intervención temprana son esenciales para prevenir la severidad de las secuelas que este tipo de delitos puede tener sobre los niños, niñas y adolescentes. Asimismo, es importante promover una cultura de respeto hacia los niños, niñas y adolescentes y de rechazo a la violencia sexual y garantizar a las víctimas acceso a atención médica, psicológica y social de calidad.

